Pedir calaverita nació en la época prehispánica. Se cree que todo comenzó con un niño macehual, es decir, un pequeño que en la sociedad azteca pertenecía a una clase humilde. Al quedar huérfano y ser parte de una de las clases sociales menos favorecidas, no tenía dinero ni comida para colocar en la ofrenda de sus seres queridos.

Usando su ingenio, en una celebración a los muertos decidió pintarse la cara y salía a pedir su “calavera” que no era más que solicitar algunas donaciones de pan, frutas o comida para que tuviera algo que ofrendar a sus familiares.

De esta manera, una acción que surgió de la necesidad se transformó en una tradición que se ha mantenido por muchos, muchos años.

En la época colonial, los pequeños salían a las calles con una “calavera” de calabaza o chilacayote y en el interior le colocaban una vela. Durante sus recorridos, hacían oraciones mientras solicitaban el apoyo de las personas.

Con el paso del tiempo la calavera sustituyó los alimentos de la ofrenda por dinero y los dulces, una practica recurrente en los tiempos de la independencia cuando las familias acomodadas otorgaban un obsequio a sus sirvientes. 

Hoy en día, es muy común que en las zonas rurales de nuestro país, pedir calaverita se asocie con la religión católica, ya que la acción siempre va acompañada de oraciones.

Y tú, ¿Ya estás listo para pedir tu calaverita esta noche?

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